Historia

Los orígenes del Día Mundial de Oración se remontan al siglo XIX, cuando las mujeres cristianas de los Estados Unidos y Canadá iniciaron una variedad de actividades cooperativas en apoyo de la participación de las mujeres en la obra misionera nacional y extranjera.

A pesar de la fuerte resistencia de las juntas misioneras, compuestas exclusivamente de hombres, en 1861 y años subsiguientes las mujeres fundaron juntas femeninas – numerosas y eficaces – para la obra misionera extranjera y nacional mediante las cuales pudieron trabajar directamente con y para mujeres y niños.

El papel de la oración en la obra misionera

Desde 1812 las mujeres se animaron unas a otras a participar en oración personal y asumir el liderazgo en la oración comunitaria entre asistentes de la misión y asociaciones. Este énfasis en la oración condujo a días y semanas anuales de oración. En 1887 las mujeres presbiterianas convocaron a un Día de Oración por las Misiones Nacionales, y las mujeres metodistas convocaron a una Semana de Oración y Autonegación por las Misiones Extranjeras. En 1891 se inició el Día Bautista de Oración por las misiones extranjeras. Y en 1895 el Auxiliar de Mujeres de la Iglesia Anglicana de Canadá inició un día de interseciones comunitarias por la misión.

Las mujeres organizaron estructuras interdenominacionales que fueron eficaces y cooperativas. Por ejemplo, en 1908 las mujeres fundaron el Consejo Femenino para las Misiones Nacionales que asumió la responsabilidad del trabajo conjunto con inmigrantes y otras cuestiones sociales, y para la preparación del día de oración conjunta.

Después de la devastación de la primera guerra mundial, las mujeres agregaron la convicción de que la paz del mundo estaba íntimamente ligada a la obra misionera mundial. Y es así que las mujeres renovaron sus esfuerzos por la unidad.

Nace el Día Mundial de Oración

En la segunda mitad de 1926 las mujeres de América del Norte distribuyeron el servicio de culto a muchos países y colaboradores en la misión. La respuesta a nivel mundial fue con gran entusiasmo. Para principios de 1927 el llamado a la oración que se pronunció fue para un Día Mundial de Oración para las Misiones.

En la Conferencia Misionera Internacional de Jerusalén, en 1928, las delegadas de varios países coincidieron en que la participación a nivel mundial sería un lazo de unión entre las mujeres. Helen Kim, de Corea, fue elegida como la primera mujer fuera de los Estados Unidos para escribir el orden del culto del Día Mundial de Oración en 1930.

En 1941, la coordinación del Día Mundial de Oración en los Estados Unidos llegó a ser la responsabilidad de un movimiento interdenominacional conocido ahora como Mujeres Unidas de la Iglesia. La coordinación con otros países se cumplió a través de la Conferencia de Misiones Extranjeras de América del Norte. En 1969, la Unión Mundial de Organizaciones Católicas Femeninas decidió cambiar el día internacional de oración, de marzo a mayo, para poder participar del Día Mundial de Oración